La Exponencial Humana

La Exponencial Humana

Excusas, excusas, excusas.

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Arend E. Verga
may 18, 2026
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Las personas somos manojitos de excusas con patitas, que usamos para dar vueltas en círculos sobre todo. Hasta que por alguna extraña razón se nos agotan y entonces nos salen las alas y volamos un rato. Hasta que nos tejemos una red de excusas nuevas que nos atrapen en círculos de vuelta, pues volar es espantoso, podrías caer, pero para evitar eso, ¡tenemos las excusas!

En este artículo vamos a aprender a reconocer las excusas con las que nos autoboicoteamos, a ubicar su origen no consciente para que dejen de disfrazarse de pensamiento racional, de razones.

No son razones, son excusas, y su única misión en el planeta Tierra es llevarnos al fracaso a través de la inacción, o peor aún, de la inacción disfrazada de que estamos haciendo algo.

Atención, que el principio de esto es un poquito contraintuitivo.

Cuando nuestra actividad está dirigida a la satisfaccion personal tendemos a hacer las cosas que nos hacen sentir bien, y vamos dejando atrás las que necesitan ser hechas pero no nos sentimos tan bien haciendo.

Esto es posible ocultándonos que es indespensable que las hagamos ya, que nuestra vida, nuestro bienestar, dependen de ello. Y para eso tenemos a nuestras expertas en ocultación, las excusas.

Esto nos introduce en ese ciclo sin fin que tan bien conoces de iniciar proyectos con mucho entusiasmo, volcarte en la parte de esos proyectos que te realiza, y dejar poco a poco a un lado las partes que te resultan dificiles. Dejarlas cojeando, arrastrándose miserablemente, impidiéndonos avanzar.

¿Y lo de entrar en el loop de nuevo proyecto-ilusión-trabajo-falta de resultados-frustración-abandono-semidepresión-encontrar nuevo proyecto-ilusionarse… y vuelta a cerrar el círculo? ¿Cómo te va con eso? Maravillosamente, gracias.

Algunas excusas son semiconscientes, no hablamos de esas. Son demasiado fáciles, se las dejamos a los youtubers y resto de creadores de contenido artificiointeligentoso.

Hablamos de las jodidas, las que nos creemos como si fueran nuestra biblia personal.

No solo las creemos sino que las adoramos, las convertimos en parte de nuestra piel, las irrenuncializamos, las convertimos en nuestro yo psicológico y nos las repetimos cincuenta veces al día para desatar los famosos orgasmitos psicológicos que mantienen nuestro cerebro dormido, y desconectarnos así de la acción viva, radical, y transformadora.

Hablamos de la acción trasformadora de lo interno y de lo externo, va todo junto, el yin-yang indivorciable de toda la vida.

Materializar cualquier cosa, alcanzar cualquier logro, supone iniciar un viaje, una aventura. La aventura consiste en enfrentar retos, dificultades, y crecer con ello, ser transformada por ello.

El objetivo no es la satisfacción personal, los orgasmitos que tanto perseguimos, sino la transformacion. Y eso pasa por desgarrar entrañas, abrir grietas, derribar muros,... es decir trabajo, del bueno, del difícil.

Si tu acción tiene el origen en alcanzar la satisfacción personal tu cerebro con el tiempo desarrollará brain rot, que nos viene de la acumulación de orgasmitos, y no de las pantallas, o sí, pero porque disparan precisamente a ese mismo mecanismo.

El brain rot consiste exactamente en ser incapaces de hacer cosas difíciles, o en serlo cada vez menos. Independientemente de lo que digan los expertos y definiciones, que da igual. O que daría igual si tuvieramos la capacidad de observar lo que sucede en nuestro cerebro por detrás de las excusas y velos, que es lo que tratamos de hacer en esta news.

La transformación, tiene como resultado una sensación interna de satisfacción profunda, de tranquilidad, de confianza, de bienestar sostenido y sostenible. Es como quedarse siempre en el instante previo al orgasmo, como enseñar a nuestro cerebro a surfear ese instante, algo mucho más poderoso de lo que suena.

Y eso se hace a base de confrontar toda excusa, de perseguirlas por nuestro cerebro hasta su raíz pegándoles en la cabeza, y luego arrancar esa raíz de cuajo. Así violento, cero piedad.

Las excusas ejercen su poder paralizador y brainrotatizador a través de validar nuestra autoestima de alguna manera, que es lo que genera el orgasmito. Nos calientan las orejas, nos dicen cosas dulces, irresistibles, ¿como los hombres cuando quieren ponérnosla? Igual las excusas.

Las excusas son la forma en que nuestro cerebro despilfarra, eyacula la tensión interna. Y eso es lo que las hace placenteras en el instante.

Pero esa misma tensión es la que nos llevaría a la acción si no tuvieramos ya una serie de palabritas preparadas para tranquilizarnos, para explicarnos muy bien explicadito y con toda la razón del mundo, por qué la vamos a cagar de vuelta.

La satisfacción profunda del camino de la dificultad y trasformación no es la misma que la provocada por validar nuestra imágen de nosotras mismas. No es validación lo que buscamos, es al revés.

Toda transformacion implica desvalidar el pasado y su presente resultante de alguna forma, que no tiene que ver con arrepentirse pero si con dejar atrás, con dejarse atrás.

Dejar atrás ideas, gustos, formas de verse y de ver el mundo. Si, todas esas cosas irrenunciables que hemos almacenado en el tiempo y confundido con nosotras.

La satisfacción basada en la autovalidación, en alimentar la autoestima, está plagada de sesgos cognitivos y emocionales que evitarán que encaremos nuestro reto, nuestro proyecto, de forma coherente.

La incoherencia se manifestará en que no tendremos la energía y fuerza necesaria para enfrentar las partes difíciles, aquellas que demandan cambio, aprendizaje, cometer errores, intentar de nuevo, y de nuevo, y todas las veces que sean necesarias.

Cuando elegimos un proyecto no elegimos el resultado, elegimos el camino que nos transformará y nos llevará a ser otra persona que hoy no imaginamos.

Esto entra en conflicto con la persona que somos, con nuestra personalidad actual, con nuestros gustos y creencias actuales, que se aferran al micro, al escenario, que no quieren pasar a un segundo plano de la historia, o incluso desaparecer.

Y es por eso que nos boicotean, que nos regalan las orejitas de mil maneras que nos llevarán al fracaso, incluso pretendiendo ayudarnos.

El principal reto y dificultad de cualquier proyecto somos nosotras mismas, nuestra personalidad, nuestros sesgos, nuestras preferencias, que intentan determinar el camino de forma cómoda para nuestra personalidad. De forma que no tengamos que hacer entrega, “rompernos el culo”, y de esa forma llevarnos al fracaso, a una serie de fracasos encadenados a ser posible por favor. Así perderemos por siempre la voluntad de cambio, y nuestros sesgos y manías podrán consumir nuestras vidas por siempre jamás.

Estamos hablando sobretodo de esfuerzo cognitivo y emocional. De vencer esas barreras, esas resistencias internas que se nos levantan cuando enfrentamos algo que reta realmente nuestras creencias de nosotras mismas y del mundo, algo que podría ser trasformativo, y que por tanto pone en peligro lo que somos hoy, y eso da miedo, muchito.

Nuestras creencias son precisamente donde reside la comodidad. Un conjunto de ideas, frases, principios, que relajan nuestros sistemas nerviosos, que nos definen a nosotras y defininen el mundo de tal manera que nos sintamos protegidas psicológicamente, que nuestras emociones se sientan protegidas.

De lo único que nos están “protegiendo” es de la vida, de enfrentar el gran reto de la vida, que consiste en cambiar, adaptarse, transformarse.

Es de esa manera, desde abrirse a la transformación interna, profunda, esencial, sin limite, que terminamos por trasformar el mundo externo de manera esencial, de tener impacto.


Nos encanta diseñar el mundo, decirle lo que está mal y cómo debería ser, y trazamos planes para cambiarlo y que sea de nuestro agrado. De ahí nacen todas las ideologías políticas y sociales.

En realidad la llave la tenemos dentro, pero nos lleva a una puerta que nos negamos a cruzar, la transformación. Una transformación de la que desconocemos el final, que nos obliga a abandonarnos al proceso, a entregar todas las concepciones que fuimos formando de nosotras y de ese mundo.

El primer paso en este camino, que es realmente dificil pues nuestra personalidad intentará siempre sabotearnos bajo mil excusas y explicaciones maravillosas. Es darse cuenta de que todo lo que creemos está sesgado, y es hasta cierto punto una mentira amable que nos contamos, destinada a mantenernos estancadas donde estamos, a no cambiar, y a proyectar los problemas en otros, en la sociedad, o el mundo para no tener que inciar el camino de la transformación, del heroe, heroinas en nuestro caso.


Para la que quiera trabajarse duro esto continuará tras el muro de pago. Para las demás, nos vemos el lunes que viene. Me gustaría hacer un tallercito online de utilización de la IA para neurodivergentes, gratuito. Si alguna está interesada que me envie privado y lo armamos. Los comentarios están desactivados para las suscriptoras no pagas. ¡Hasta el lunes!

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